El ambientalista Víctor Fratto cuestionó las redes antipájaros y reavivó un debate que Rafaela ya venía dando

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Lo que comenzó como una intervención acotada para reducir las molestias que provoca la concentración de aves en algunas cuadras del microcentro terminó trascendiendo los límites de la ciudad. Dos publicaciones del ambientalista y divulgador Víctor Fratto, que sumaron miles de visualizaciones y comentarios en redes sociales, cuestionaron la colocación de redes en árboles del centro de Rafaela y reabrieron una discusión que, en realidad, ya llevaba meses instalada en el ámbito local.

En un primer video, Fratto apuntó con dureza contra la decisión municipal, sosteniendo que las ciudades ya funcionan como refugio para fauna desplazada de sus ambientes naturales y que sumar un dispositivo disuasivo sobre el arbolado urbano constituye una respuesta equivocada desde el punto de vista ambiental. Horas más tarde publicó un segundo material, de tono más explicativo, donde desarrolló las razones que, según su análisis, ayudan a entender por qué tantas aves terminan concentrándose en la ciudad.

La mirada de Fratto: alimento, hábitat y paisaje productivo

Lejos de centrarse únicamente en las redes, el ambientalista planteó que el fenómeno responde a transformaciones mucho más profundas del paisaje. Según explicó, la situación combina dos factores principales: la disponibilidad de alimento y la pérdida de hábitat.

Por un lado, sostuvo que determinadas prácticas agrícolas y el uso de fitosanitarios modifican la oferta de alimento para distintas especies, reduciendo la presencia de insectos en los campos y empujando a muchas aves a buscar recursos en otros ambientes. Al mismo tiempo, indicó que los restos de las cosechas generan abundancia de alimento que puede atraer aves desde grandes distancias.

Sin embargo, el eje central de su explicación estuvo puesto en la desaparición progresiva del monte nativo y del arbolado que antiguamente separaba los campos de la región.

Para respaldar esa mirada mostró imágenes satelitales comparativas entre 2005 y 2025 que, según señaló, evidencian una importante pérdida de árboles en los alrededores de Rafaela. Además, citó investigaciones del INTA y del CONICET que, de acuerdo con su explicación, vinculan la conservación de espacios con vegetación con beneficios tanto para la biodiversidad como para la producción agrícola.

Fratto aclaró que su propuesta no pasa por «dejar de producir», sino por producir de otra manera, incorporando biodiversidad al paisaje mediante corredores biológicos y parches de vegetación nativa que sirvan como refugio para la fauna y favorezcan la presencia de polinizadores.

La medida local detrás de la polémica

Mientras la mirada del ambientalista se detiene en procesos que llevan décadas, la discusión en Rafaela tiene un punto de partida mucho más concreto.

Desde hace años, comerciantes y frentistas del microcentro reclaman por la acumulación de excremento de aves sobre veredas, vehículos y frentes comerciales. Esa situación motivó que el Municipio comenzara a buscar alternativas para reducir el impacto en las cuadras más afectadas.

La prueba piloto se realizó en enero de 2025 sobre un tilo ubicado frente a la Clínica Parra y, posteriormente, el sistema fue extendiéndose de manera gradual a sectores puntuales del microcentro. Actualmente las intervenciones se concentran en distintos tramos de bulevar Santa Fe y sobre calle Güemes, donde se registra una elevada concentración de aves.

Las estructuras de tanza, con cuadrículas de aproximadamente tres por tres centímetros, buscan impedir que las aves se posen sobre determinados árboles sin provocarles daño físico, en línea con la Ley Provincial del Árbol Nº 13.836. La medida se complementa con un esquema permanente de baldeo y limpieza de veredas en la zona comercial.

Desde el Municipio sostienen que la colocación de redes forma parte de una intervención específica y acotada, que convive con otras políticas ambientales como el Plan de Forestación Urbana, iniciado en 2025 y orientado a incorporar nuevos ejemplares en distintos barrios de la ciudad.

Vista desde afuera, la imagen de árboles cubiertos por redes puede dar la impresión de una intervención generalizada sobre el arbolado urbano. En la práctica, sin embargo, la medida alcanza únicamente a sectores puntuales del microcentro donde la convivencia entre actividad comercial, tránsito peatonal y concentración de aves viene generando reclamos desde hace años.

Cortinas forestales y una discusión de largo plazo

Los planteos de Fratto sobre la necesidad de recuperar vegetación en el entorno de las ciudades no resultan ajenos a debates que Rafaela viene sosteniendo desde hace tiempo.

Durante este año, el Concejo Municipal protagonizó una intensa discusión en torno a un nuevo régimen para la implantación gradual de cortinas forestales en el periurbano, en cumplimiento de normas previas y de un mandato judicial vinculado al ordenamiento ambiental del territorio.

La ordenanza fue aprobada por el cuerpo legislativo y posteriormente vetada por el Departamento Ejecutivo, que cuestionó, entre otros aspectos, la forma de financiar la provisión de plantas y la implantación de esas barreras arbóreas. A principios de abril, el Concejo rechazó el veto y volvió a poner sobre la mesa la necesidad de avanzar con una política de forestación perimetral acompañada por el Estado.

En paralelo, a finales del mes de abril, el senador provincial Alcides Calvo presentó un proyecto para crear el Régimen Provincial de Cortinas Arbóreas de Protección Ambiental, Sanitaria y Territorial, pensado para articular acciones entre municipios, Provincia y sectores productivos.

La propuesta guarda varios puntos de contacto con uno de los ejemplos mencionados por Fratto. Durante su explicación, el ambientalista mostró imágenes de establecimientos rurales de Córdoba donde se conservaron parches de vegetación entre áreas productivas para favorecer la biodiversidad. Según explicó, esa estrategia cuenta con respaldo de investigaciones científicas que registraron beneficios tanto para los polinizadores como para el rendimiento de los cultivos. Aunque el proyecto impulsado por Calvo apunta a un instrumento diferente, las cortinas arbóreas, ambos parten de una lógica similar: incorporar vegetación al paisaje rural para mejorar el equilibrio ambiental sin resignar producción.

Calvo propone la creación del Régimen Provincial de Cortinas Arbóreas de protección ambiental

Un debate que trasciende el microcentro

Las experiencias internacionales mencionadas por Fratto; como la utilización de redes en ciudades de Europa y Oceanía; también forman parte de su argumentación. Según explicó, en varios casos estos métodos disuasivos focalizados terminaron desplazando el problema hacia otros sectores y, en ocasiones, fueron retirados tras registrarse episodios de mortandad de aves. Por eso, insistió en que las respuestas puntuales difícilmente resulten suficientes si no van acompañadas por cambios más profundos en el paisaje productivo.

Desde el Municipio, en cambio, la colocación de redes se presenta como una herramienta específica para atender un problema concreto en un área muy limitada del centro, complementada por tareas de limpieza y otras políticas vinculadas al arbolado urbano.

La discusión, entonces, parece trascender la eficacia o no de una red colocada sobre un árbol. Lo que los videos de Fratto terminaron haciendo fue conectar un problema cotidiano del microcentro con un debate mucho más amplio sobre biodiversidad, producción agropecuaria y planificación ambiental.

Mientras las redes buscan responder a un problema inmediato en un sector puntual de la ciudad, los planteos del ambientalista vuelven a poner sobre la mesa una pregunta más amplia: qué lugar ocupa la naturaleza en un territorio profundamente transformado por la actividad humana y qué herramientas pueden contribuir a recuperar ese equilibrio sin resignar producción ni calidad de vida.

En definitiva, la polémica generada en las redes sociales volvió a dar visibilidad a una discusión que Rafaela ya venía sosteniendo puertas adentro y que, lejos de agotarse en la colocación de redes sobre algunos árboles del microcentro, invita a pensar cómo construir ciudades y territorios donde las respuestas de corto plazo puedan convivir con políticas ambientales de largo alcance.