Brechas de Pioneer, un interesante desafío de mejora productiva

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Este será el quinto año de un concurso que cada año inscribe a nuevos productores y técnicos tras el objetivo de recortar distancias entre los resultados conseguidos y los alcanzables.

Pioneer trabaja en una idea que funciona, pues se apoya en desafiar a aquellos productores agrícolas que siempre están pensando en mejorar, una cualidad que porta una buena parte de ellos. Por supuesto, vivimos en un país con múltiples escenarios productivos, desde los que entierran semillas en ambientes de punta en la región central a quienes van por una mejora más modesta pero significativa en ambientes con suelos más pobres.

Con esta consigna como bandera se organizaron ocho ambientes diversos para comparar en tres lotes colindantes entre ellos, de una hectárea cada uno, donde se hace el seguimiento al primero de ellos como lo realiza cualquier productor ordinario, uno reconocido como alcanzable con un buen manejo atinado y el tercero con un rendimiento potencial, atendiendo las particularidades y actuando en pos de cosechar rendimientos máximos.

Son ocho los sitios seleccionados que, copian un mapa donde estos dos insignes cultivos pueden recortar brechas y con ello mejorar sensiblemente la producción propia y el volumen final que puede sumar varios millones de toneladas a la producción total. La Lajitas (Salta), Quimili (Sgo del Estero), Paraná (Entre Ríos), Ciudad de Córdoba, Monte Buey y Laboulaye (Córdoba) y Rojas y Pehuajó (Pcia. Buenos Aires) son los ambientes que vio inscribirse a una buena cantidad de productores.

En un encuentro realizado en el Campus Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba participaron unos 200 asistentes, entre los que se contaban productores, asesores, profesionales técnicos, jurados y un buen número de estudiantes.

Con actitud docente en docente e investigador de la UBA José Andrade recorrió la génesis de este desafío y lo situó entre los registros que se consiguen a campo y el rendimiento potencial para cana ambiente. “En lotes en secano definen los resultados las condiciones ambientales y la humedad con que se ingresa y los registros pluviométricos durante la progresión del cultivo”, traza el profesional.

La clave parece estar puesta en el manejo con el que se interviene en el lote, a partir de la estadística que vuelcan los registros, la presencia de potenciales enemigos y por supuesto, los nutrientes y minerales que hagan su labor.

Andrade señaló que en nuestro país tiene registros en promedio en torno al 60/70% y por ello el camino de mejora es importante, más aún si comparamos que los farmers americanos están por encima del 80%, y eso parece ser atractivo adicional para empujar las mejoras.

“En maíz, el rendimiento potencial se sitúa en las 14,5 tons por hectárea, mientras que el objetivo alcanzable está en torno a las 11,5, mucho por mejorar si las estadísticas manifiestan que hoy estamos en una 7,5 tons de maíz por hectárea”, describe el investigador.

Otros tantos asientos de promedio se registran en la soja, con rendimiento alcanzables de 4,7 tons por hectárea, alcanzables en 3,7, no tan lejos de las 3 tons que consiguen nuestros productores.

En los números macro hay bastante para mejorar. “Si se reducen las brechas implicaría una mejora de la producción para saltar de 125 a 170 millones de toneladas. Implicaría pasar de 60 a 80 millones de toneladas de maíz y unas 48/50 a 60 millones de toneladas de soja anualmente”, alienta Andrade.

Para compartir experiencias de lo realizado en esta campaña, un equipo de 10 asesores técnicos de la región Centro y Norte de Córdoba contaron cómo están las cosas en cada lote (testigo, alcanzable y potencial) en cada uno de los tres puntos de la provincia.