

Roger Federer volvió a hacer ruido, esta vez lejos de la cancha. En una charla profunda y distendida en el Served, conducido por Andy Roddick, el ex tenista suizo dejó una reflexión que atravesó al mundo del tenis: “Olvidamos a las leyendas de nuestro deporte”. Sus palabras apuntaron a la falta de reconocimiento histórico, la transformación del juego y el impacto físico que terminó empujándolo al retiro.
Federer, uno de los jugadores más influyentes de todos los tiempos, abordó distintos ejes que marcaron su carrera y el presente del circuito: la conexión entre generaciones, la homogeneización del juego, la ralentización de las canchas y el desgaste físico que hoy atraviesan los tenistas de elite.
“Siempre sentí que debíamos reunirnos, pasar tiempo juntos y darles un papel a quienes hicieron historia. Por eso existen los capitanes y asistentes en la Laver Cup”, profundizó. En ese sentido, destacó el valor de que los jóvenes compartan experiencias con figuras como Rod Laver, Andre Agassi o Björn Borg.
“Una semana juntos puede inspirar más que mil charlas técnicas”, agregó, convencido de que el legado también se transmite fuera de la competencia.
La salud, el quiebre y la decisión de retirarse del tenis
Otro de los momentos más íntimos del diálogo fue cuando Federer habló de su retiro. “Mi rodilla se fue poniendo cada vez peor y entendí que no podía volver”, reconoció. Aunque evaluó despedirse en torneos emblemáticos como el US Open o Basilea, eligió hacerlo en la Laver Cup de Londres, acompañado y no en soledad.
“Siempre fui un jugador de equipo en el fondo. No quería estar solo en ese momento”, señaló. La lesión marcó un antes y un después: “Siempre me destaqué por no lesionarme, pero al final tuve que replantearlo todo”.
Federer también explicó por qué decidió no exponer públicamente cada etapa de su recuperación, a diferencia de otros colegas, para protegerse mentalmente y evitar dar ventajas competitivas.
Un tenis más físico y cada vez más parecido
El análisis del presente del tenis masculino ocupó un lugar central. Federer observó una pérdida de variedad de estilos, producto de la uniformidad de las superficies y la ralentización de las canchas.
“Antes todos tenían algún punto débil. Hoy todos pegan fuerte de derecha y de revés”, explicó. Según su mirada, el dominio físico actual beneficia a jugadores como Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, pero empobrece el espectáculo.
“No puede ser que en pista cubierta se devuelva el saque desde tan atrás y se gane el punto. Debería ser más difícil”, ejemplificó, reclamando que los torneos vuelvan a ofrecer condiciones extremas y diferentes, como sucedía en otras épocas.
¿Un regreso junto a Nadal?
Federer también dejó abierta una puerta que ilusiona a los fanáticos: un partido simbólico junto a Rafael Nadal. “Sería hermoso volver a la pista con Rafa para inspirar a los más jóvenes”, admitió, aunque aclaró que todavía no es el momento.
Tras un tiempo de desconexión luego del retiro, el suizo reconoció que extraña la energía del público y el contacto con el tenis, y no descartó regresar de manera especial, lejos de la exigencia del circuito profesional.



