La reciente aprobación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional fue recibida con moderado optimismo por parte del sector industrial. Sin embargo, desde las cámaras empresarias advierten que, por sí sola, no será suficiente para lograr una recuperación sostenida de la actividad productiva.
Así lo expresó Mauricio Rizzotto, presidente de la Comisión de Industrias del Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR) y vicepresidente segundo de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), quien analizó el escenario actual del sector y las expectativas frente al paquete de reformas anunciado por el presidente Javier Milei.
“En términos generales creemos que la reforma laboral es buena, pero no es una condición necesaria para que la actividad levante”, afirmó Rizzotto, quien remarcó que todavía resta conocer el alcance real de la reglamentación y la forma en que finalmente será aplicada.
Según explicó, el paquete de reformas impulsado por el Gobierno incluye numerosas modificaciones que deberán evaluarse en detalle para determinar su impacto en el entramado productivo nacional. “Hay que ver específicamente cuáles son esas reformas y cuáles impactan de forma positiva o no en la industria”, indicó.
En ese sentido, el dirigente industrial señaló que la Argentina necesita avanzar en transformaciones estructurales más profundas, especialmente en materia tributaria. “La expectativa más fuerte está en lo tributario, porque necesitamos nivelar la cancha con los países de la región y con aquellos que exportan productos hacia la Argentina”, sostuvo.
Rizzotto explicó que muchas veces los productos importados llegan al país con precios considerablemente más bajos, algo que no siempre responde únicamente a eficiencia productiva. “Cuando uno desglosa esos precios, encuentra que muchas veces tiene que ver con cargas impositivas locales o con subsidios de otros gobiernos a sus exportaciones. En esos casos la industria termina compitiendo contra un Estado”, advirtió.
El rol de las entidades industriales
En este contexto, el dirigente destacó el rol que cumplen las entidades empresarias para visibilizar la situación del sector productivo.
A través de informes elaborados por organizaciones como la Unión Industrial Argentina (UIA) y FISFE, el sector viene alertando sobre la caída de la actividad en distintos rubros industriales, una tendencia que se observa con mayor intensidad en provincias con fuerte perfil productivo como Santa Fe, Córdoba o Buenos Aires.
“Cuando uno revisa los informes, más allá de las diferencias puntuales en los números, la tendencia es muy similar: hay señales de alerta en actividad, rentabilidad y sostenibilidad de las empresas”, explicó.
En ese marco, Rizzotto también respaldó la postura de la UIA tras los recientes cuestionamientos del presidente Milei hacia el empresariado argentino. “Está bien que la UIA pida respeto. El presidente puede tener su mirada sobre casos particulares, pero no se puede hablar del entramado empresarial como si todos fuéramos responsables de los problemas del país”, señaló.
Para el dirigente, el camino debe pasar por el diálogo institucional y la construcción de políticas consensuadas. “Lo que uno pide es una mesa de trabajo y trabajar en conjunto. No se trata de sacar ventajas de un lado o del otro, sino de encontrar un camino que permita que la economía crezca y que el sector productivo pueda desarrollarse”, concluyó.




