Región núcleo bajo estrés hídrico: enero cerró con lluvias muy por debajo del promedio

0
4

La región núcleo cerró el mes con un promedio de lluvias inferior a los 40 milímetros, muy por debajo de los 110 mm habituales para este período, según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El marcado déficit hídrico impacta con mayor fuerza en el noreste bonaerense, donde ya se observa un recorte significativo en el potencial de rinde.

En este contexto, la soja de segunda aún conserva margen de recuperación si se concretan nuevas precipitaciones, mientras que casi la mitad del maíz tardío y de segunda se encuentra en estado regular, presionado por el calor extremo y la persistente sequía.

Desde la Bolsa rosarina anticiparon la probabilidad de lluvias para el martes, aunque se trataría de chaparrones aislados e intermitentes. Las precipitaciones, en tanto, tenderían a generalizarse recién a partir del miércoles. “Hacia mediados de la primera semana de febrero aparece un frente con chances de romper el bloqueo y generar lluvias en el centro de la región núcleo”, precisó el consultor Alfredo Elorriaga.

Enero dejó un balance claramente negativo en materia de lluvias. Durante el mes cayó apenas el 35% de lo normal en la región núcleo y, en algunos sectores, incluso menos. “Mientras que en un enero promedio se registran entre 100 y 120 mm, de acuerdo con los valores medios de los últimos 30 años, este año los acumulados apenas alcanzaron los 38 mm”, señalaron desde la BCR.

De las 36 estaciones meteorológicas que integran la red BCR-GEA, solo una logró alcanzar la media histórica: General Pinto, en el noroeste bonaerense, con 122 mm. Esa zona fue la más beneficiada por los eventos pluviales del mes. En áreas cercanas, los registros, aunque por debajo del promedio, oscilaron entre 45 y 90 mm.

La situación más comprometida se observa en la franja central de la región núcleo. En Álvarez se registraron apenas 9 mm, el valor más bajo del mes. Pujato, Maggiolo y Gödeken tampoco escaparon al déficit, con acumulados mínimos de entre 10 y 11 mm.

“La foto de las reservas de agua en el suelo es contundente: la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición —especialmente en la franja central de la región— y el resto con escasez hídrica. Solo en el sur regional persisten algunos núcleos con condiciones regulares”, subraya el informe de la GEA.

¿Qué pasó con las lluvias?

En los últimos siete días se registraron algunas precipitaciones, organizadas en tres eventos, que se concentraron casi exclusivamente en el oeste de la región núcleo. El primer episodio, ocurrido entre el viernes y el domingo pasados, dejó los mayores acumulados en el noroeste bonaerense y el extremo sur de Córdoba. Se destacaron los registros de Rufino (68 mm), General Villegas (62 mm) y General Pinto (45 mm), mientras que el sur cordobés recibió aportes más modestos.

Un segundo evento dejó lluvias menores, principalmente en el sudeste cordobés, y el tercero fue débil y muy localizado, limitado al noroeste regional, también sobre territorio cordobés. En el centro y el este de la región núcleo, en cambio, las precipitaciones continuaron siendo escasas o directamente nulas, sin lograr revertir el marcado déficit hídrico.

Donde no llovió, el rinde muestra fuertes recortes

La soja de primera atraviesa su período más crítico para la definición del rendimiento. Actualmente, el 60% del área se encuentra en etapa de fructificación (R3-R4), un 5% inicia el llenado de granos (R5) y el 35% restante continúa en floración (R1-R2). La falta de agua en este momento clave ya comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial productivo.

En el noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, la ausencia de lluvias durante la última semana profundizó los síntomas de estrés hídrico. En Pergamino, por ejemplo, ya se estiman mermas de rinde potencial que alcanzan el 50%.

En Bigand se observan plantas con hojas flácidas, rodeos de cultivos marchitos y caída de flores. De no registrarse lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse entre el 15% y el 20% del rendimiento promedio.

En Marcos Juárez, si bien se registraron algunos milímetros durante la última semana, en sectores de lotes bajos se detectan plantas muertas y un freno en el crecimiento, lo que implicará pérdida de nudos y, en consecuencia, una merma en el potencial de rinde. A este escenario se suma la aparición de plagas asociadas a la sequía y las altas temperaturas, como arañuelas y trips, lo que obligó al inicio de tratamientos para su control.

Las lluvias de los últimos siete días, concentradas en el oeste de la región núcleo, permitieron sostener la condición general de la soja de primera respecto de la semana anterior. Actualmente, el 5% del área se califica como excelente, el 30% como muy buena, el 50% como buena y el 15% restante como regular.

En las zonas donde enero dejó mejores registros de lluvias, aún hay margen para sostener expectativas completas de rinde. En Bigand, los lotes con mejores suelos y manejos más eficientes mantienen chances de alcanzar buenos resultados. En María Susana, los mejores ambientes muestran elongación de entrenudos. En Carlos Pellegrini, solo algunos lotes trabajados o con antecesor de pastura presentan desajustes en el desarrollo, sin comprometer el potencial productivo. En Piedritas, los lotes más atrasados conservan buenas posibilidades de recuperación, aunque algunas siembras muy tempranas podrían no recomponerse del todo, sin un impacto significativo en la producción.

Soja de segunda: margen de recuperación

La soja de segunda aún conserva margen para recuperarse, aunque presenta crecimiento atrasado, indicaron desde la GEA. Cerca de la mitad de los lotes permanece en estadios vegetativos y el resto inicia la floración. Si bien la demanda hídrica comienza a incrementarse, el cultivo mantiene capacidad de respuesta ante eventuales lluvias.

En Carlos Pellegrini, tras las últimas precipitaciones, el cultivo logró retomar su desarrollo y conserva intacto su potencial de rinde. En Piedritas, las lluvias llegaron “justo a tiempo”, permitiendo sostener un buen estado general de los lotes, sin síntomas severos de estrés térmico o hídrico ni pérdidas productivas.

En contrapartida, en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino persisten el estrés térmico e hídrico y el crecimiento atrasado de la soja de segunda, con dificultades para superar en altura al rastrojo de trigo. Aun así, todavía existe margen de recuperación si se concretan precipitaciones en el corto plazo.

Maíz tardío, bajo fuerte presión

Casi la mitad del maíz tardío y de segunda se encuentra en estado regular. Se trata de unas 90.000 hectáreas muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas en la región núcleo. No obstante, un 25% del área se mantiene en muy buenas condiciones y un 30% en buen estado.

Los mejores lotes se concentran en el noroeste bonaerense, donde el 60% de los cuadros continúa en muy buenas condiciones. Allí, las lluvias de esta semana llegaron “justo a tiempo” para sostener el estado general de los cultivos.

En el extremo sur santafesino, en cambio, prácticamente no se registraron precipitaciones. La mayoría de los cuadros se encuentra en estado regular, con desarrollo estancado y a la espera de lluvias para retomar el crecimiento. Desde el sudeste cordobés, si bien algunos milímetros aportaron alivio en los últimos días, el panorama sigue siendo crítico: el maíz tardío muestra fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y una alta dependencia de nuevas lluvias en el corto plazo.

“Los pronósticos de corto plazo no traen alivio inmediato. Los modelos anticipan el ingreso de un nuevo sistema frontal antes del fin de semana, pero sin modificar la dinámica actual: continuarían las lluvias escasas sobre el centro de la región núcleo. La señal más alentadora recién aparece hacia mediados de la primera semana de febrero, cuando podría ingresar otro frente con chances de romper el bloqueo atmosférico y habilitar precipitaciones más generalizadas”, concluyeron desde la GEA.