

Llegó el alivio. Las lluvias de las últimas horas trajeron algo de agua y se reavivaron las esperanza, aunque el escenario productivo sigue siendo frágil. En la región núcleo, el área de soja en condición regular a mala trepó al 20% como consecuencia de la prolongada falta de precipitaciones, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Se trata de días decisivos para la soja de primera, que atraviesa su período crítico. El desplazamiento del centro de alta presión permitió la llegada de lluvias consideradas clave y los pronósticos anticipan nuevas tormentas para la región en los próximos días. Desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) señalaron que, a partir del lunes, el ingreso de un frente frío provocará precipitaciones aisladas, principalmente en el oeste. Hacia el miércoles volvería a incrementarse la probabilidad de lluvias en el área bajo estudio.
“La confirmación de estos pronósticos marcaría el inicio de una normalización del patrón pluvial de febrero”, explicó el consultor Alfredo Elorriaga.
En rigor, la BCR advirtió que fue una semana de fuerte desmejora para la soja de la región núcleo debido al estrés termo-hídrico. El área con lotes en condición regular a mala aumentó 5 puntos porcentuales y ya alcanza al 20%. Actualmente, el 42% de los cuadros se encuentra en buenas condiciones, el 35% en muy buenas y apenas el 3% es considerado excelente.
En cuanto al estado fenológico, el 15% de los lotes inició la formación de semillas (R5), el 75% se encuentra en fructificación (entre R3 y R5) y el 10% permanece en floración (R2).
La soja de primera define rindes con un deterioro que se intensifica semana tras semana. Las zonas más comprometidas se ubican en la franja central de la región núcleo, con daños que se agravan hacia el este. Allí, los técnicos estiman caídas del rinde potencial de entre 20% y 40%. En el resto del área, el impacto sería más acotado, cercano al 10%. Sin embargo, coinciden en que resulta urgente recibir entre 10 y 15 milímetros esta semana para ganar tiempo hasta las lluvias previstas para la próxima.
“El sudeste de Santa Fe continúa consolidándose como el epicentro de la sequía”, señalaron desde la GEA, al analizar el mapa de precipitaciones acumuladas de los últimos siete días. No obstante, destacaron que la inestabilidad persistiría, con el ingreso de nuevos frentes el lunes y el miércoles próximos, que aportarían lluvias intermitentes y aisladas.
Ganadores y perdedores tras las lluvias
Donde el agua llegó, se reactivaron las expectativas de una buena campaña. En Pergamino, tras recibir 52 milímetros en las últimas horas, los técnicos aseguran que “quizás se perdió un 10% del potencial, pero con esta lluvia el cultivo gana al menos 10 días y hay otro evento en camino; acá la campaña está encaminada”.
En Teodelina, las precipitaciones oscilaron entre 15 y 20 milímetros, considerados “salvadores” para sostener buenos rindes. El norte bonaerense y el extremo sur de Santa Fe recibieron entre 10 y 50 milímetros, justo a tiempo para frenar el deterioro y comenzar la recuperación de los cultivos.
Distinta es la situación en las zonas que quedaron al margen de las lluvias. En el centro-sur y el sudeste de Santa Fe, la situación de la soja de primera sigue siendo “muy complicada”, según advierten los técnicos.
Desde la GEA subrayaron que la necesidad de lluvias importantes es urgente para frenar la caída del potencial de rinde. Entre María Susana y Bigand, y en áreas cercanas a Rosario —como Aldao, Figuera y San Jerónimo— se registra un intenso ataque de arañuela y trips, con controles diarios y pérdidas estimadas en torno al 20% del rinde potencial. “Las sojas de primera no cerraron el entresurco y vamos a tener rindes inferiores a los de la campaña pasada”, alertaron.
En Carlos Pellegrini se observa la detención del llenado de granos, inicio de vaneo y plantas de escaso desarrollo. Hacia el departamento Constitución, el daño estimado oscila entre 30% y 40%.
Soja de segunda: pérdidas más profundas
La situación es aún más delicada en la soja de segunda. Hay zonas que ya resignaron hasta un 30% del potencial productivo y algunos lotes podrían perderse por completo si no llegan lluvias en el corto plazo. Actualmente, el 30% de la soja de segunda se encuentra en condición regular a mala; el 35% está buena, el 30% muy buena y apenas el 5% excelente.
La falta de agua durante enero frenó el crecimiento del cultivo. “Las plantas no cerraron los surcos y no superan la altura de la paja de trigo”, describen los técnicos. En Bigand se observan rodeos prácticamente marchitos y pérdidas de plantas. “Incluso con lluvias importantes, no se alcanzarán los rindes máximos que se proyectaban a fines de 2025”, advierten. Allí se estima que ya se perdió más del 30% del potencial, mientras que en María Susana el recorte ronda el 20%.
En contraste, en Carlos Pellegrini y Teodelina la soja de segunda “está aguantando”. Aprovechó bien las lluvias de noviembre y diciembre y aún conserva capacidad para expresar gran parte de su potencial, aunque la condición es clara: necesita lluvias en forma urgente.
Maíces tardíos y de segunda, en jaque
Además, unas 200.000 hectáreas de maíces tardíos y de segunda están en riesgo por la falta de agua. Aunque la soja de primera define su rinde, crece la preocupación por estos cultivos, que en gran parte del centro-sur santafesino se encuentran en condición regular a mala y aún no ingresaron en floración, dependiendo de lluvias inmediatas.
La situación es especialmente delicada en Aldao, Figuera, San Jerónimo y zonas cercanas a Carlos Pellegrini, donde ya se mencionan recortes de hasta el 50%. “Es gravísimo el estado de los maíces de segunda; sobreviven no sabemos cómo”, describen en Bigand. En Teodelina, el estrés hídrico ya se refleja en las panojas de los maíces tardíos. “Venían muy bien, pero se les acabó el agua y el deterioro avanza día a día”, advierten.
En contraste, en el noroeste bonaerense, como en Junín, los técnicos aseguran que los maíces tardíos prácticamente no sintieron el calor extremo ni el déficit hídrico. En Pergamino, tras las recientes lluvias, esperan una recuperación significativa del cultivo.
Maíz temprano: cosecha adelantada
Desde la GEA precisaron que, pese a la escasez de lluvias en enero y a los recortes en el llenado, el maíz temprano registra un rinde promedio de 108 quintales por hectárea. El cultivo entra en la recta final de su ciclo y la cosecha con destino a grano se adelantaría a mediados de febrero.
“Hubo un desecamiento abrupto y la cosecha se adelantará unos 15 días; ya medimos maíces con 20% de humedad”, indicaron en Aldao. Los primeros lotes destinados a hacienda comienzan a poner números a una campaña marcada por la falta de agua. En María Susana, algunos cuadros calificados como “de 7 puntos” arrojan rindes corregidos de entre 103 y 117 qq/ha.
El contraste vuelve a aparecer al sur de Rosario. En la zona de Sanford, una de las más castigadas por el déficit hídrico, los rindes relevados oscilan entre 65, 75 y hasta 90 qq/ha, reflejando con claridad el impacto de la sequía sobre el llenado de granos y, en algunos casos, sobre el período crítico del cultivo.



