

Lionel Scaloni volvió a recibir el año nuevo en Pujato, el pueblo que lo vio nacer y al que siempre regresa. En las primeras horas del 2026, el entrenador de la Selección de fútbol de Argentina celebró de manera sencilla, como un vecino más, en un año marcado por el gran desafío de defender el título mundial.
Una postal íntima en el comienzo del año para Lionel Scaloni
Como es habitual, Scaloni eligió pasar el Año Nuevo junto a su familia en su pueblo natal, lejos de los grandes centros urbanos y del ruido mediático. Durante la madrugada, fue visto sentado en la vereda de su casa, acompañado por sus padres y otros familiares, saludando a los vecinos que se acercaban a desearle un buen comienzo de año.
La escena, repetida en cada regreso, volvió a reflejar ese concepto que el propio entrenador suele destacar: la vida de pueblo, la cercanía y la normalidad como parte de su identidad personal y profesional.
Será una edición histórica, con nuevo formato, una instancia adicional de eliminación directa y múltiples potencias decididas a destronar al campeón vigente.
Un plantel consolidado y decisiones por ajustar
Con Lionel Messi dentro del proyecto —aunque todavía sin confirmación oficial—, Scaloni enfrenta el desafío de sostener la competitividad de un equipo consolidado, con una base de titulares y primeros suplentes que prácticamente sale de memoria.
Sin embargo, el DT deberá definir retoques puntuales en la convocatoria, con algunas modificaciones respecto de la lista que conquistó el título en Qatar 2022, en busca de equilibrio entre experiencia y renovación.
La Finalissima como antesala emocional
Antes del Mundial, la Selección Argentina tendrá otro compromiso de alto voltaje: la Finalissima frente a España, programada para marzo. Será una nueva final para Scaloni, pero también una prueba clave en lo emocional y en lo futbolístico.
El entrenador deberá administrar no solo el partido, sino también las consecuencias del resultado, sabiendo que tanto una victoria como una derrota pueden generar escenarios complejos en la previa del Mundial.
Mientras tanto, lejos de los flashes y las conferencias, Pujato volvió a ser el escenario elegido por Scaloni para empezar el año. Sencillo, cercano y con la misma calma con la que conduce a la Selección Argentina rumbo a otro sueño mundialista.



