

El descenso del Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba ya dejó su primera consecuencia fuerte: una de las figuras más importantes del plantel de fútbol decidió rescindir su contrato y abandonar el club, incluso evaluando la posibilidad de retirarse a los 34 años. La salida golpea a un Tomba que enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia.
El impacto del descenso de Godoy Cruz a la Primera Nacional sigue generando movimientos internos, y en las últimas horas se confirmó una noticia que sacudió al club: una figura de jerarquía, con pasado en grandes del país y experiencia internacional, decidió abandonar el Tomba y rescindir su contrato. La decisión, inesperada pero previsible por el contexto, marca el inicio de un mercado muy difícil para el club mendocino.
La salida del mediocampista —que en su carrera fue señalado como “uno de los jugadores más inteligentes del fútbol argentino”— representa un golpe emocional y deportivo fuerte. Llegó con grandes expectativas, pero su temporada estuvo marcada por irregularidades, lesiones, frustraciones y un equipo que nunca encontró funcionamiento.
Una salida que deja expuesto el momento del Tomba
La rescisión se firmó horas después de que el Tomba consumara su descenso. Según confirmaron desde el entorno del futbolista, la decisión estaba prácticamente tomada desde hacía semanas, ante la posibilidad concreta de perder la categoría. El jugador entendía que, a esta altura de su carrera, no podía afrontar un proceso largo de reconstrucción.
Además, el futbolista evalúa seriamente retirarse del fútbol profesional, algo que sorprendería considerando la trayectoria que lo llevó a disputar finales internacionales, ganar títulos locales y ser capitán en uno de los clubes más grandes del país.
La dirigencia del Tomba intentó retenerlo hasta último momento. La respuesta fue contundente: no quería continuar en un proyecto marcado por el descenso, y necesitaba “cerrar un ciclo” que había comenzado con expectativa y terminó en un escenario inesperado.
Cómo se llegó a esta situación en el Tomba
Su 2025 fue una montaña rusa. Tras finalizar su contrato en un club grande de Argentina a fines de 2024, quedó libre y emigró a Brasil para jugar en un equipo del nordeste. Allí tuvo un arranque prometedor, pero cayó rápidamente en la consideración del técnico, y el club decidió rescindir el contrato alto que tenía.
Regresó al país con negociaciones avanzadas para jugar en otro club importante, pero la operación se cayó en el tramo final. Finalmente, aceptó volver a Godoy Cruz, donde había sido figura en ciclos anteriores. Sin embargo, el club vivió un año extremadamente complejo, con malos resultados, cambio de entrenadores y un plantel corto que nunca logró sostener rendimiento.
El equipo dirigido por Omar Asad llegó muy comprometido al final del campeonato. Su permanencia dependía de una combinación improbable: ganarle a Riestra y esperar que Aldosivi no venciera a San Martín de San Juan. Nada salió como debía.



