“Estamos invitados en la cuaresma a volver con todo el corazón al Señor” 

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Con el tradicional “miércoles de ceniza” se inició la cuaresma, el tiempo más importante del año litúrgico de la Iglesia Católica, en el que los cristianos celebrarán en Semana Santa la pasión, muerte y resurrección de Jesús. 

En la Catedral San Rafael la misa fue presidida por el párroco Alejandro Mugna ante un templo colmado de feligreses. Después del evangelio y la homilía, los ministros realizaron la imposición de las cenizas en la frente a cada uno de los presentes con la fórmula “conviértete y cree en el evangelio”. 

“Estamos invitados en este tiempo de cuaresma a volver con todo el corazón al Señor. El evangelio de manera insistente nos dice que el Padre que ve en lo secreto y en lo escondido del corazón te recompensará. Jesús va a decir si el grano de trigo que cae en la tierra no muere no da frutos”, expresó Mugna en el sermón. 

Y agregó: “el camino cuaresmal nos invita a escuchar la palabra de Dios, que es una semilla con una fecundidad que solo Dios produce y conoce, y él la deposita en nosotros. También sabe que nuestro corazón tiene mil limitaciones con errores y pecados; sin embargo, se arriesga y se anima en estos corazones imperfectos, limitados y pecadores a sembrar una semilla de vida eterna. Desde ahí, Dios espera de nosotros”. 

“El camino cuaresmal -continuó- no se trata de actos externos; en todo caso, los actos externos serán consecuencia de un encuentro más profundo con el Señor. Volver a Dios y convertirnos de corazón es buscar el encuentro con él. Hoy el Señor nos llama ´vuelvan a mí de todo corazón´ porque quiere manifestar su amor y su misericordia, que nos animemos a hacer el camino con él para que en el interior de nuestro corazón ocurran cosas grandes”. 

En otra parte de la homilía, se refirió al mensaje cuaresmal del papa León XIV, titulado “Escuchar y ayunar. La cuaresma como tiempo de conversión”, destacando tres ejes: “en este tiempo volvamos a tener en el centro del corazón el misterio de Dios, centrando el mensaje en tres palabras. La primera es la escucha de la palabra de Dios que nos capacita para escuchar a la realidad y a los demás que sufren porque la voz de los pobres sigue siendo un grito. Monseñor Angelelli (ex obispo de La Rioja asesinado el 4 de agosto de 1976) decía que el cristiano y la Iglesia deben tener un oído puesto en el evangelio y otro en el pueblo de Dios”. 

El otro aspecto propuesto por el Papa es el ayuno: “ayunar no es emprender un acto de valentía sino animarnos a experimentar la fragilidad del cuerpo. El hambre y la sed nos tienen que recordar que necesitamos de ese pan de vida que es Dios mismo ofrecido para nosotros en la eucaristía y en su palabra; es el pan de vida que vino a traer al mundo. El ayuno nos tiene que hacer necesitados de Dios de un modo más profundo. Uno muy concreto es ayunar de aquellas cosas que lastiman a los demás, de las palabras que pueden herir profundamente a los otros. El Papa habla de desarmar el lenguaje para que no sea arma que amenaza, lastima y hiere a los demás”. 

Finalmente, Mugna puntualizó el tercer punto papal: “no se trata de un camino estrictamente personal, que ciertamente lo es, pero no estamos solos; en la medida que recorramos ese camino juntos habrá signos en nuestra vida comunitaria y social que traerá esperanza al mundo. Si nos animamos a caminar juntos este camino de conversión podremos manifestar un lenguaje desarmado, que nos lleve a buscar una fraternidad nueva con caminos de encuentro para transformar la realidad y buscar soluciones de fondo, que nazcan de corazones evangelizados, llamados al encuentro con Dios y los hermanos”.