

Las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos podrían extender la tregua hasta abril y el mercado de granos ya comenzó a anticipar movimientos. La posibilidad de que el gigante asiático adquiera hasta 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense reconfigura el mapa de abastecimiento en plena ventana de cosecha sudamericana. El clima de los negocios se reconfigura.
En esta época del año, Brasil suele cubrir buena parte de la demanda china. Sin embargo, un eventual mayor flujo desde Estados Unidos implicaría un simple reordenamiento de orígenes, más que un aumento real del consumo global.
Desde que comenzó a circular esa versión, la soja en Chicago reaccionó al alza. Pero esa mejora no se trasladó al mercado argentino. La explicación es técnica: el incremento de embarques desde Estados Unidos se compensaría con una menor salida desde Sudamérica.
En ese contexto, los fondos especulativos compraron el equivalente a 10 millones de toneladas de soja en Chicago solo la semana pasada, impulsados por expectativas comerciales más que por cambios estructurales en la demanda.
“Lo que estamos viendo es un reordenamiento de orígenes. La suba en Chicago responde a un posible cambio en el flujo comercial, pero no implica una mayor demanda global de soja”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Por caso, Brasil mantiene proyecciones de producción elevadas, incluso crecientes. Sin embargo, el exceso de lluvias está demorando la trilla y generando problemas de calidad, lo que introduce incertidumbre sobre el volumen efectivamente disponible en el corto plazo.
Esa combinación —gran cosecha pero con dificultades logísticas y sanitarias— agrega volatilidad a un mercado que ya está condicionado por la pulseada comercial entre las dos principales potencias.
Argentina: mejor perspectiva productiva
En el plano local, el regreso de las lluvias trajo alivio. Se espera que las precipitaciones continúen y normalicen parcialmente la situación hídrica, aunque todavía persisten focos de sequía en el centro y este de Buenos Aires.
Tras los reportes que advertían deterioro por la falta de agua en plena floración, la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de producción de soja luego de las últimas lluvias.
“Ahora que el agua volvió habrá que ver la reacción final de los cultivos, pero el panorama productivo es más optimista. Eso, paradójicamente, presiona a la baja los precios locales”, señaló Romano.
En maíz, el escenario es similar: las lluvias estabilizaron la producción argentina. En contraste, Brasil redujo su estimación de maíz safrinha, lo que podría limitar la oferta regional en los próximos meses.
Maíz: China podría cambiar el tablero
Estados Unidos proyecta mayores exportaciones de maíz, lo que contribuye a reducir sus abultados stocks finales. Las ventas semanales vienen confirmando esa tendencia.
En Asia, China enfrenta problemas de calidad en su producción de maíz por exceso de lluvias y comenzó a importar forrajeras alternativas.
“Si China decide aumentar en serio sus compras de maíz, el esquema de mercado podría cambiar rápidamente y generar un movimiento alcista en los precios”, adviertió Romano.
Trigo: competencia creciente
El mercado de trigo atraviesa la transición entre el ciclo 2025/26 y el 2026/27. La elevada producción del ciclo anterior provocó una fuerte caída de precios, que recientemente encontró un piso con el ingreso de compradores.
Rusia proyecta una cosecha mayor en la próxima campaña, mientras que Francia muestra la mejor condición de cultivos en años, anticipando una competencia intensa en el mercado internacional.
En este escenario, Argentina aprovecha sus precios relativos competitivos para sostener su presencia externa.
“Estamos en un período de espera. Recién hacia abril tendremos información más certera sobre el nuevo ciclo, pero por ahora Argentina está bien posicionada en términos de precios”, indicó Romano.
Un mercado que cambió de aire
Hoy el pulso de los granos se explica por tres factores centrales: la relación China–Estados Unidos, el clima en Sudamérica y la dinámica de stocks.
“Con el regreso de las lluvias, la producción está más asegurada, pero eso se traduce en presión bajista para los precios locales. Hay que evitar espejismos: la compra de 10 millones de toneladas en Chicago fue puramente especulativa y no una señal de mayor demanda real”, concluyó Romano.
Aun así, los problemas de calidad en Brasil y China podrían abrir ventanas para la mercadería argentina, siempre que cumpla con estándares adecuados.
“La estrategia es clara: aprovechar cualquier rebote para fijar precios. El contexto productivo es bueno, pero el escenario de valores sigue siendo frágil”, resumió el analista especializado en mercados granarios.



