

Después de una semana pesada y con la herida todavía fresca por la caída en Santa Fe, el Club Atlético Gimnasia y Esgrima encontró alivio en casa. Con un trabajado 1-0 ante Instituto, el Lobo sumó tres puntos de oro en el Torneo Apertura de fútbol, cortó la racha negativa como local y dejó señales claras de carácter, grupo y competitividad en su regreso a la máxima categoría.
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Una victoria que vale más que tres puntos para el Lobo
El partido tuvo de todo: penal atajado por Rigamonti, goles anulados, sufrimiento y un final a puro corazón. Pero Gimnasia nunca se desordenó. Incluso en los momentos más incómodos, sostuvo su idea y apostó a lastimar por afuera, hasta que apareció Facundo Lencioni para empujar el rebote y marcar un gol histórico: el primero del Mensana en Primera División en el Legrotaglie tras 42 años.
La figura del arquero volvió a ser determinante. César Rigamonti sostuvo al equipo en los pasajes más complicados, mientras que el ingreso de piernas frescas le dio aire a un Lobo que entendió cuándo atacar y cuándo resistir. Con amor propio y orden, Gimnasia defendió la ventaja y cerró una noche que puede marcar un antes y un después.
Broggi, el grupo y el objetivo claro: sostener la categoría
Tras el partido, Ariel Broggi fue directo: “El partido lo ganó el grupo”. El DT valoró la reacción del equipo frente a las adversidades y dejó una frase que resume el momento: “Había que salir rápido de la nube negra”.
Hoy Gimnasia mira la tabla y aparece octavo, con el 50% de los puntos cosechados y cumpliendo, por ahora, el primer gran objetivo del año: sumar para engrosar el promedio y mantenerse en Primera. No hay triunfalismo, pero sí una base que empieza a consolidarse.
Lo que se viene para el Lobo
Lo que viene también será exigente: visita a Talleres en Córdoba, otro examen fuerte para medir carácter y crecimiento. La victoria ante Instituto dejó algo más que tres puntos: dejó confianza, identidad y la sensación de que el Lobo está dispuesto a dar pelea.



