

La carne vacuna es uno de los productos agropecuarios que resultaría más favorecido por la puesta en marcha del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. El tratado obtuvo luz verde para su firma luego de veinticinco años de negociaciones, aunque todavía faltan las aprobaciones parlamentarias.
Un informe del mercado ganadero Rosgan señaló que, aun con discusiones pendientes, se trata de un “acuerdo histórico, esencial para estimular el comercio y reforzar las relaciones diplomáticas entre ambos bloques, especialmente en un contexto geopolítico caracterizado por una elevada incertidumbre y vulnerabilidad comercial”.
Los acuerdos
En el caso de la carne argentina, la primera conclusión es que es uno de los productos más favorecidos. La eliminación de aranceles prevista en el acuerdo UE-Mercosur impactaría, por ejemplo, de manera inmediata sobre el actual contingente Hilton, bajo el cual la Aduana europea aplica un arancel de ingreso del 20%.
Asimismo, el acuerdo asigna al Mercosur un cupo anual de 99.000 toneladas equivalente carcasa (aproximadamente 76.000 toneladas peso producto), el cual se implementaría de forma gradual a lo largo de los próximos cinco años. Dicho cupo estaría sujeto a un arancel intracuota del 7,5%, frente a un arancel consolidado fuera de cuota cercano al 50%.
Se trata de un contingente adicional que se incorporará progresivamente a los cupos ya vigentes, Hilton y 481. No obstante, a diferencia de las exigencias establecidas en ambos regímenes arancelarios, esta nueva cuota no impondría restricciones respecto del tipo de alimentación del ganado (grano o pasto). Sin embargo, sí introduce requisitos en materia de conservación de la carne, estableciendo un límite del 55% para los productos enfriados, mientras que el resto deberá ser exclusivamente congelado.
La distribución de este cupo no sería homogénea entre los Estados miembros del Mercosur. Su administración deberá ser acordada internamente entre los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, un aspecto que aún no ha sido abordado y que podría convertirse en un nuevo punto de tensión previo a su implementación.
No obstante, el volumen total al que accedería el Mercosur en su conjunto estaría compuesto por el contingente asignado bajo la cuota Hilton, equivalente a aproximadamente 45.000 toneladas anuales; otras 10.000 toneladas máximo correspondientes a la cuota 481, actualmente vigente para terceros países; y este nuevo cupo adicional, que se incorporaría de manera progresiva año a año hasta alcanzar unas 76.000 toneladas peso producto a partir del quinto período.
“Es decir que, en conjunto, el cupo total de acceso del que gozaría la carne vacuna proveniente del Mercosur, con aranceles comprendidos entre el 0% y el 7,5%, se vería incrementado de manera significativa durante los próximos cinco años, con un aumento
promedio estimado en torno al 26% anual”, señaló el Rosgan en su último editorial de Lote de Noticias.
Para poner este dato en contexto, en su último Outlook Agrícola, publicado en enero de 2025, la Unión Europea proyectaba un escenario de importaciones de carne vacuna hacia 2035 prácticamente sin variaciones, con un crecimiento marginal del 0,12% anual.
Este contraste pone de manifiesto la creciente participación que adquiriría la carne vacuna proveniente del Mercosur en el mercado europeo, apalancada por una contundente ventaja arancelaria.
A lo largo de todo 2025, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay exportaron en conjunto aproximadamente 49.000 toneladas bajo la cuota Hilton, sobre un total embarcado entre enero y diciembre estimado en 229.000 toneladas. Esto implica que cerca del 80% de los envíos a la Unión Europea ingresaron por fuera de cuota.
En el caso de Argentina, que goza de una posición claramente dominante dentro de la cuota Hilton, con 29.500 toneladas asignadas por ciclo comercial, el volumen exportado por fuera del contingente duplicó en 2025 al ingresado bajo cuota. “Estos datos evidencian que el beneficio derivado de la implementación del presente acuerdo sobre el mercado de la carne vacuna sería directo y sin mediar esfuerzos adicionales ni redireccionamientos de los saldos exportables para cumplir con las nuevas cuotas de acceso”, señalaron desde el Rosgan.
En una primera instancia, se generaría un ahorro inmediato del 20% como consecuencia de la eliminación de los aranceles vigentes para Hilton. En una segunda etapa, y a medida que se incorporen las cuotas adicionales, el ahorro por cada tonelada embarcada dentro del contingente podría superar el 40% en relación con el actual arancel consolidado.
Un año especial
Todo esto consolida a 2026 como un año de especial trascendencia para el sector de ganados y carnes de la región y, en particular, para Argentina, que además de este acercamiento mantiene una sólida relación comercial con el principal tándem importador de carne vacuna: China y los Estados Unidos.
En el caso de China, quien recientemente dio a conocer los resultados de su extensa investigación por presuntos daños provocados por la competencia externa sobre la industria local, puede afirmarse que ha otorgado a nuestro país un tratamiento prácticamente neutral en términos de acceso al mercado. En efecto, los cupos asignados a la Argentina (511 mil toneladas iniciales) no solo permiten sostener un
flujo significativo de envíos a dicho destino sino que, además, como consecuencia de la tensión generada por las restricciones impuestas a otros proveedores, los precios pagados por este mercado han registrado un incremento relevante en lo que va del año.
Por su parte, con los Estados Unidos, segundo mercado de mayor relevancia a nivel mundial, Argentina mantiene abiertas negociaciones en el marco de otro acuerdo bilateral.
“La concreción de ambos acuerdos, enmarcada en una concepción política de clara apertura comercial, no solo impactaría en una reducción progresiva de aranceles que torne más competitivo al producto local y facilite la transmisión de ese beneficio a lo largo de toda la cadena productiva y comercial, sino que además permitiría proyectar para la carne argentina un escenario de mayor certidumbre, previsibilidad e incentivos para la inversión local”, concluyeron.



