Bioceres SA va a concurso de acreedores por una deuda de u$s 36 millones

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Bioceres SA, la empresa que supo ser emblema de la biotecnología rosarina hasta que entró en default a mediados de 2025, inició un proceso de concurso de acreedores voluntario por una deuda de u$s 36 millones. Así lo confirmó su grupo controlante, Moolec Science, en el informe anual que envió a la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, donde cotiza en el panel Nasdaq.

La empresa que pidió el concurso fue creada en el año 2000 por emprendedores agropecuarios que decidieron incursionar en el desarrollo de biotecnología y que, en asociación con investigadores del Conicet, lograron desarrollar comercialmente cultivos basados en el HB4, un evento genético que mejora la resistencia de las plantas al estrés por sequía. Hasta mediados del año pasado era la controlante de Bioceres Crop Solutions (Biox), que es la que sigue con estos desarrollos y cotiza en el panel tecnológico de Wall Street.

Compleja trama

Biox, que tiene su sede “internacionalizada” no está involucrada formalmente en el default y convocatoria de Bioceres SA. Es que sus caminos se bifurcaron en junio pasado, cuando la primera anunció una intrincada reestructuración societaria.

Por esta operación, Bioceres SA y su “mamushka”, Bioceres Group Limited, pasaron a formar parte del grupo Moolec. Esta empresa que nació como spin off dentro del mismo ecosistema y está vinculada a la agricultura molecular, se convirtió en una nueva entidad cotizante en el Nasdaq, focalizada en el segmento “food-tech”. Quedó separada totalmente del negocio agrícola, con un nuevo directorio y gerenciamiento.

En otro carril quedó Bioceres Crop Solutions (Biox) como una compañía independiente, también listada en Nasdaq y dedicada al negocio agrícola tradicional. Su CEO es Federico Trucco y entre las empresas vinculadas están Rizobacter, Bioceres Semillas y ProFarm.

Tras un período de economía comunicacional, la propia Biox informó a la prensa local estos cambios a principios de julio para asegurarse de quedar desvinculada del default en el que acababa de incurrir Bioceres SA por u$s 5,3 millones, sobre una deuda total superaba los u$s 30 millones.

“El default es de Bioceres SA, una sociedad residual que pertenece a otros accionistas después de una reestructuración societaria que se realizó este año”, aclararon por entonces fuentes “ligadas al proceso”, que se esmeraron en diferenciarla de “Bioceres Crop Solutions, la firma argentina que desarrolló la semilla de trigo HB4 y que cotiza en la Bolsa de Nueva York”.

La “empresa residual”, transferida al grupo Moolec, se transformó en una suerte de mancha venenosa. En su último reporte a la SEC, su grupo controlante informó que el Consejo de Administración de Bioceres SA había decidido el 16 de diciembre pasado iniciar el procedimiento de concurso de acreedores voluntario e instruyó a la gerencia a buscar y designar un síndico.

Echar lastre

Y agregó que el inicio de este procedimiento resultará en la pérdida del control del grupo sobre la firma y su filial Bioceres LLC, que tiene pasivos por u$s 60 millones. Es más, Moolec aseguró al regulador estadounidense que la baja en las cuentas de los activos y pasivos de las subsidiarias le reportará un beneficio contable.

“Se espera que los efectos de la baja resultante generen una ganancia de u$s 91 millones relacionada con la pérdida de control de Bioceres SA y una ganancia adicional de u$s 5,3 millones por con la pérdida de control de Bioceres LLC”, agregó.

En tren de echar lastre, Moolec también informó que Theo I SCSp, otra firma del grupo dedicada a gestionar capital de riesgo en el rubro de ciencias de la vida y biotecnología, recibió una orden de pago condicional del Tribunal de Distrito de Luxemburgo el 28 de noviembre pasado y se declarará en quiebra. “En consecuencia, el grupo dará de baja los activos y pasivos de la empresa y“ revalorizará su participación retenida a valor razonable, lo que resultará en el reconocimiento de una ganancia estimada de u$s 9,5 millones en el estado de resultados”.

En paralelo, y ya fuera del período reportado, los accionistas de Moolec Science aprobaron una división inversa de acciones (reverse stock split) en proporción 15 a 1, que entró en vigencia el 5 de enero de 2026, en un intento por recomponer el valor de mercado de la compañía.

Mercados turbulentos

En tanto, y más allá de estar al margen del concurso preventivo, Biox también viene siendo castigada en el mercado. En los últimos doce meses, la acción se desplomó cerca de 80%, al pasar de cotizar en torno a u$s 6,60 a niveles cercanos a u$s 1,40. La caída supera el 90% si la comparación es con los máximos alcanzados en 2021 y 2022, cuando la compañía llegó a valer más de u$s 900 millones.

En la actualidad, la capitalización bursátil ronda apenas los u$s 89 millones, tras una sucesión de trimestres con ingresos por debajo de lo esperado, pérdidas operativas y resultados netos negativos, en un contexto de precios agrícolas más bajos y condiciones financieras globales más restrictivas.

Por su parte, Rizobacter Argentina, una de las empresas edel grupo, sufrió a fines de diciembre una nueva rebaja de la calificadora FIX a su nota crediticia. La agencia mantuvo la perspectiva negativa, al advertir riesgos para afrontar los vencimientos de deuda concentrados en el primer semestre de 2026, por unos u$s 40 millones, en un contexto de menor flexibilidad financiera.