

Un gesto que no pasó desapercibido. Barracas Central volvió a quedar en el centro de la polémica al recordar el Mundial de Qatar 2022 con una imagen en la que Claudio Tapia aparece por encima de Lionel Messi, Lionel Scaloni y los futbolistas que conquistaron la tercera estrella.
Según consignó la Agencia Noticias Argentinas, la publicación incluyó un agradecimiento explícito a los “dirigentes” y cerró con la frase “¡Vamos Selección! ¡Vamos Barracas!”, lo que alimentó aún más las críticas por el enfoque elegido.
El mensaje se difundió a tres años exactos de la histórica final disputada en el estadio Lusail, donde la Argentina venció a Francia por 4-2 en los penales, tras empatar 3-3 en el tiempo reglamentario y el alargue, cortando una sequía de 36 años sin títulos mundiales.
Una publicación que reavivó la polémica
Con la temporada 2025 del fútbol argentino ya finalizada, Barracas Central volvió a ubicarse en el centro de la escena. El club eligió poner en un lugar preponderante a Tapia, incluso por encima del entrenador Lionel Scaloni y del capitán Lionel Messi, máximos símbolos de la conquista en Qatar.
Lejos de tratarse solo de un homenaje a la Selección, el posteo fue interpretado como una autocelebración institucional, resaltando la figura del dirigente más influyente en la historia reciente del club del barrio de Barracas.
El peso de Tapia en la historia de Barracas
Tapia inició su recorrido en el fútbol como jugador del “Guapo”, en un breve período, y luego asumió la presidencia del club entre 2001 y 2020. Durante su gestión, Barracas Central evitó descensos durante 19 años, militó en la Primera C y logró ascender a la B Metropolitana en 2010, categoría que no disputaba desde 1985.
Desde su llegada al poder en la AFA en 2017, el club consiguió tres ascensos en cinco años, se consolidó en Primera División —a la que regresó en 2022 tras 88 años de ausencia—, renovó su estadio, que lleva su nombre, y clasificó por primera vez a la Copa Sudamericana, que disputará en la próxima temporada.
Pese a ese vínculo histórico, el gesto generó rechazo al ubicar al dirigente por encima de los verdaderos protagonistas deportivos, los jugadores y el cuerpo técnico que devolvieron a la Argentina a lo más alto del fútbol mundial.



