

La Fórmula 1 cerró su temporada 2025 con un ranking tan curioso como incómodo: el “campeonato de destructores”, una clasificación no oficial que ordena a los pilotos y equipos según los daños económicos causados por accidentes. El brasileño Gabriel Bortoleto y la escudería Alpine encabezan una lista que nadie quiere liderar.
El piloto más costoso de la temporada de la Fórmula 1: Bortoleto arriba de todos
El listado, elaborado por la cuenta de Reddit Dense-Strategy-867 a partir de valores aproximados de reparación, tiene en lo más alto a Gabriel Bortoleto (Kick Sauber), con un total cercano a 4 millones de dólares en daños. Gran parte de esa cifra proviene del violento accidente en el Gran Premio de Brasil, que le significó al equipo unos 2.359.000 dólares.
Detrás aparece Yuki Tsunoda, con casi 3.5 millones, mientras que el campeón Lando Norris completa el podio no deseado con cerca de 3 millones en reparaciones acumuladas por McLaren.
También integran el top ten Charles Leclerc (Ferrari), quinto con 2.2 millones, y Oscar Piastri (McLaren), sexto con 2.1 millones.
En el extremo opuesto del ranking aparecen los pilotos que menos gastos provocaron durante el año:
Alpine, el equipo que más dinero perdió por accidentes
Entre las escuderías, el “título” quedó para Alpine, que acumuló 5.3 millones de dólares en daños considerando a sus tres pilotos: Jack Doohan, Franco Colapinto y Esteban Ocon.
Doohan fue uno de los principales responsables del monto total: en solo seis carreras, sumó 2.144.000 dólares, impulsado por su grave accidente en Suzuka, derivado de tomar una curva sin cerrar el DRS. Solo ese impacto costó 1.342.000 dólares.
El argentino Franco Colapinto, pese a completar todas las carreras principales del año —un mérito compartido solo con Russell—, terminó noveno en el ranking, con casi 2 millones de dólares. Sus cifras crecieron tras incidentes como el del Sprint en San Pablo.
Un campeonato silencioso que nadie quiere ganar
Mientras algunos celebran títulos y otros alcanzan podios históricos, este ranking expone una realidad tan fría como contundente: en la Fórmula 1, cada error puede costar millones. El “campeonato de destructores” no suma puntos, no entrega trofeos y no da gloria, pero revela un aspecto clave de la temporada: el precio altísimo de competir al límite.



